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lunes, 30 de septiembre de 2013

No estaba muerta, estaba de parranda...

Pues eso, que no, que no estaba muerta, que estaba de parranda; éste año el verano se ha alargado un poco y he tenido ésto más abandonado de lo que debiera.



Pero el retorno era inevitable, con el frío y las lluvias vuelven las obligaciones y pese a que ésto lo hago por mera diversión, a veces se me olvida.

Siempre me he considerado una "loca" de las redes sociales, me fascinan su funcionamiento y posibilidades infinitas, pero lo cierto es que como usuaria soy bastante perezosa (salvo en facebook, en facebook soy muy activa), y es que pese a que fuí "early adopter" (sí, qué pasa, me encantan éstos términos marketinianos que nos hacen sonar como auténticos repelentes delante de los "foranos" del sector) y tengo cuentas en prácticamente todas las redes conocidas, sólo le saco verdadero partido a un par de ellas. 

Twitter me gusta, pero me cuesta ordenar mis pensamientos para compartirlos y condensarlos en tan sólo 140 caracteres; lo que no deja de ser curioso, ya que siempre he sido una persona bastante pragmática, pero en lo referente a las palabras me cuesta mucho.

En cuanto a Google +... Sé que probablemente no debería decir ésto, pues trabajo en publicidad on-line y decir algo desfavorable de "San Google" en éste ámbito es poco menos que herejía y motivo de lapidación en una plaza pública, pero para ser sincera no tengo la más remota idea de cómo funciona, no le veo utilidad ni interés, ea, ya lo he dicho!

Foursquare, me resulta interesante, creo que tiene muchísimas posibilidades y aplicaciones prácticas y estratégicas para las marcas, pero parece que en España no termina de cuajar, todos hacemos "check-in" de vez en cuando mientras esperamos a que lleguen los tardones de nuestros amigos, pero lo cierto es que en general no terminamos de verle utilidad más allá del clásico "morid de envidia malditos! estoy cenando en el restaurante de moda".

Instagram, ha sido sin duda mi descubrimiento favorito de los últimos años, siempre me he considerado una fotógrafa pésima, aunque para ser sincera tampoco me había esforzado demasiado más allá de sacar fotos con los amigos cuando estamos de marcha; pero desde que uso Instagram mis cualidades artísticas han mejorado un 80%. A veces me sorprendo a mí misma pensando en cómo quedarán esos reflejos anaranjados sobre la orilla si pongo un filtro Walden o un Brannan...



Tuenti, hmmm Tuenti... Lo cierto es que no puedo opinar demasiado, hace al menos 3 años que no lo uso de manera habitual, y no exagero nada si os digo que no lo he abierto en los últimos 8 meses, ni si quiera por la mera curiosidad de saber qué pinta tiene ahora o qué cambios habrán introducido en los últimos meses... Estoy segura de que siguen teniendo su público, pero por mucho que se llame "Tuenti" yo soy de la opinión de que debería llamarse "Teenty". Mirad, le voy a echar un ojo en cuanto acabe la entrada, para que no se diga...

Pinterest, ya le dediqué una entrada a ésta pequeña maravilla, por fin he superado la fase de frenesí inicial y he conseguido mantener un ritmo más comedido, pero no ha disminuido mi entusiasmo, me sigue pareciendo una gran idea, y estoy convencida de que seguirá cobrando protagonismo.

Bueno, las redes sociales son uno de mis temas favoritos, lo que hace que ésta entrada pueda extenderse hasta el infinito, así que de momento lo voy a dejar aquí, y retomaré el tema en un par de días, que para re-activar blog tras el abandono estival ya es suficiente ¿verdad?


martes, 25 de junio de 2013

Exhibicionismo privado

Hace un rato, durante el intermitente escrutinio de mi timeline de facebook, me he encontrado con ésta imagen/tira cómica, publicada por El espíritu de los cínicos, una de los 5 millones de páginas que sigo (es un número ficticio, pero es muy probable que no se aleje demasiado de la realidad)


Tras la aparición pública y posterior fuga de Edward Snowden, han corrido ríos de tinta (física y digital) sobre el tema de la privacidad de los usuarios en internet, y he de reconocer que se trata de un tema delicado; evidentemente no estoy a favor del espionaje gubernamental y comprendo perfectamente las reservas que pueden tener muchos a la hora de introducirse en las profundas y tenebrosas aguas de las redes sociales, pero seamos francos, la principal razón del éxito de las redes sociales es el "exhibicionismo" de muchos y el "voyeurismo" de otros tantos; lo que aparece en la ilustración de arriba, y que podría entenderse como una caricatura, es en realidad un comportamiento de lo más común entre infinidad de usuarios de internet (incluida, en ocasiones, una servidora).

Cada vez que alguien se queja de la falta de privacidad en internet, otro suelta las frasecitas: "Si quieres que algo sea privado, no lo pongas en facebook", "aceptaste los términos legales al darte de alta, no sé a que viene quejarse a estas alturas". Lógica aplastante claro, pero lo cierto es que no se trata de algo tan sencillo, en mi opinión (humilde, ya que estoy lejos de ser una experta), el problema que se plantea es mas ético que legal; claro que todos aceptamos los términos y condiciones legales al darnos de alta en facebook, twitter, instagram, gmail...etc etc (pongo dos etcéteras, porque es un laaargo largo etcétera, al menos en mi caso), pero también es verdad que esos documentos se redactan con dos finalidades primordiales; cubrir las espaldas de la compañía y que los usuarios no las lean.

Pero una cosa es que yo, por ejemplo, quiera compartir con mis 324 "amigos" de facebook el hecho de que me he comprado unos pendientes monísimos en determinada tienda de Gran Vía (adjuntando, claro está, la pertinente foto de instagram, para que se vea que soy una artistaza), y otra muy distinta es que me apetezca que un señor en un cubículo gubernamental, tenga acceso a todas mis tonterías, que vale, son tonterías sin importancia, pero son MIS tonterías sin importancia, y de una forma u otra dicen mucho sobre mí.

No voy a entrar a juzgar los "motivos" que pueden tener los gobiernos para meter las narizotas en los que sus ciudadanos publican, comparten y envían mediante sus perfiles sociales o cuentas de correo. Sinceramente no voy a perder ni un minuto de sueño debido a la preocupación de que algún señor en una oficina de algún gobierno, encuentre algo comprometedor entre mis publicaciones de facebook o twitter, aunque... ¿igual debería?

Es fácil escudarse en la idea de que si no quieres que algo se sepa no deberías colocarlo en internet, básicamente es lo que siempre dice Eric Schmidt, CEO de google: "If you have something that you don´t want anyone to know, maybe you shouldn´t be doing it in the first place", lo que viene a ser: "Si hay algo que no quieres que nadie sepa, quizá no deberías hacerlo", lo que a priori podría parecer lógico, pero si lo piensas fríamente, el hecho de que no tengas nada que esconder no significa que quieras permitir el acceso de tu gobierno (u otros) a toda tu "vida digital". Si las "fuerzas del orden" realizaran registros físicos en casa de ciudadanos elegidos al azar ¿qué encontrarían? seguramente, y en la mayoría de los casos, nada preocupante; algunas leves infracciones sin demasiada importancia, y en alguna ocasión  algo de verdadera relevancia para la seguridad pública.

Sin embargo si esto se llevara a cabo, los ciudadanos y los medios de comunicación pondríamos el grito en el cielo por la flagrante invasión de nuestra privacidad y nuestros derechos, pero cuando se trata de lo digital... bah... no es para tanto.




miércoles, 12 de diciembre de 2012

Vamos a despellejar a Desigual...

Pues sí, eso es básicamente lo que está pasando con la última campaña que ha lanzado Desigual con el nombre: "Tengo un Plan", los usuarios están incendiando twitter con comentarios de lo más controvertidos, tachando la campaña de machista, denigrante para la mujer etc etc... Tanto es así que ya han empezado a aparecer parodias, como ésta de "La filósofa frívola" echadles un ojo a todos estos comentarios, buscando el Hashtag #TengoUnPlan

Supongo que habréis visto ya varios de éstos vídeos, si no, os dejo aquí un enlace donde podéis echarle un vistazo y haceros una idea de a qué viene tanta controversia.

Según he podido ver, existen 3 vídeos diferentes:

El primero, en el que aparece una chica que harta de tanta crisis y tanto mal rollo, fantasea con largarse a vivir a Tailandia, montarse una cabañita en la playa, ligarse a un surfero... Hasta aquí todo bien, confesemos, ¿quién no ha soñado con algo así alguna vez? y mas con la que está cayendo ¿o no? yo soy la primera... en mi fantasía es Australia, pero bueno, el lugar de destino va en gustos ¿verdad?

En el segundo, aparece una chica preparando el discurso que va a soltar a su familia para "salir del armario" y presentarles a su pareja, vale, se puede considerar que este vídeo frivoliza sobre un tema que para muchos/as ha podido ser peliagudo, pero no olvidemos que se trata de un spot; que no es un documental, y por lo tanto no ha de ser un fiel reflejo de la realidad, sino recrear una situación con un tono positivo que permita a la marca posicionarse  (en este caso) como "gay friendly".

En el tercero y (según creo) el más controvertido, se nos muestra a una chica que le da vueltas a los motivos que tiene para dejar de comerse la cabeza e intentar por fin "tirarse a su jefe": no va a hacer caso a las "víboras" de contabilidad, "porque ella se lo merece" "porque está muy bueno"... bla bla bla... He leído muchos comentarios sobre éste último vídeo, algunos procedentes de feministas exaltadas, poco menos que crucificando a los creativos, la marca y por su puesto a la modelo... ¿Pero exactamente qué es tan denigrante de éste vídeo? ¿que se trate el sexo con ligereza o que sea en un entorno laboral? si en vez de decir "jefe" el texto dijera "el camarero de esa discoteca" o "el dependiente de esa tienda" ¿el revuelvo habría sido menor?, o ¿es que realmente nos escandaliza tantísimo que una mujer pueda tener ese tipo de pensamientos? ¿que pueda llegar a tratar como un objeto a un hombre? ojo, que no estoy defendiendo ese comportamiento, ni por parte de las mujeres ni por parte de los hombres pero, de nuevo, seamos sinceros ¿quién no ha pensado así alguna vez de alguien? A una servidora, cada vez que pasa frente a un parque de bomberos, le hacen chiribitas los ojos (sí, lo confieso), tengo amigos que cada vez que aparece un partido de voley femenino en televisión lo dejan unos minutos, y no precisamente para animar a alguno de los dos equipos...

Personalmente no entiendo a qué viene tantísimo alboroto, y mucho menos  por qué tachan la campaña de sexista y denigrante para la mujer... Desigual siempre ha sido una marca que se ha caracterizado por sus campañas originales y arriesgadas, el sueño de toda agencia, ¿no?; ¿qué departamento creativo no mataría por tener un cliente dispuesto a "mojarse" y hacer frente a críticas despiadadas si les da la oportunidad de soltarse la melena? 

Seguimos empeñándonos en que la publicidad ha de ser un reflejo fiel y cristalino de la realidad, y no nos damos cuenta, de que en la mayoría de los casos, no es más que una mera caricatura, una recreación de la realidad, moldeada para obtener un fin determinado.

Esta campaña de Desigual (ojo, según mi parecer), no muestra mas que una idea un poco desfigurada y pre-concebida de lo que es una "mujer actual y liberada", que puede coincidir, o no, con la realidad, pero que en ningún caso se ha de tomar al pie de la letra.

A mí, lo que verdaderamente me chirría del último spot, independientemente de que considere la actitud o el tono del texto más o menos acertado, es la locutora que han escogido; creo que es una voz que para nada se corresponde con la imagen de la modelo y que además está muy, pero que muy sobre-actuada...

Por lo demás, y teniendo en cuenta que no soy una gran defensora de la marca en cuanto a estilo de sus diseños, me parece una campaña valiente y divertida, que se corresponde perfectamente con la imagen de Desigual.

lunes, 11 de junio de 2012

Síndrome de Estocolmo


Imagino que la mayoría de vosotros estáis familiarizados con éste término, pero para aquellos que no lo conozcáis o en este momento no lo recordéis con claridad, os hago un breve resumen:

El Síndrome de Estocolmo es un desorden psicológico por el cual algunos individuos que han sido retenidos contra su voluntad por otra persona comienzan a desarrollar una relación de complicidad con su captor, llegando a justificar y defender su comportamiento.

Bien, pues algo parecido nos pasa a los que trabajamos en publicidad, para los que no conozcáis el sector, hay que dejar claro que la creencia popular de que las agencias de publicidad son una fiesta continua y que básicamente nos pasamos el día de cañas y de fiesta en fiesta es totalmente errónea, (si bien es cierto que a la hora de montar un buen sarao nadie nos supera), el verdadero día a día de una agencia es muy duro y exigente para todos los departamentos: cuentas, creatividad, producción, administración...etc

Si conoces a alguien que actualmente trabaje o haya trabajado en una agencia (da igual si se trata de un pequeño estudio o de una gran multinacional) y les preguntas por su experiencia, la gran mayoría te responderá echando pestes: que si los horarios son un infierno, que si los clientes son demasiado exigentes, tacaños, injustos y en la mayoría de los casos maleducados, que si mi jefe es un ****** que no hace más que soltar marrones de última hora, que si los sueldos son una porquería...etc, etc, y acto seguido respaldarán estas opiniones con cientos de batallitas y anécdotas que te harán dar gracias al cielo por haber escogido otro campo de carrera, pero cuando les digas: "¿y por qué no buscas otra cosa?" te mirarán boquiabiertos, patidifusos, casi con desprecio, ante semejante osadía de proposición, como quien observa a alguien que da patada a un cachorro.

Ciertamente la publicidad es un sector duro, muy competitivo y por regla general poco apreciado y agradecido, pero tiene algo... algo que no sé explicar con palabras, algo que hay que vivir para comprender, algo que te engancha y es difícil eliminar de tu sistema.

No me entendáis mal, a todos (incluida una servidora) se nos ha pasado por la cabeza en más de una ocasión dejarlo todo y cambiarnos de sector, de hecho muchos probablemente terminen haciéndolo, pero siempre nos quedará ese gusanillo, esa malsana necesidad de ver, compartir y juzgar toda campaña que salga a la luz, y aunque sea en secreto, todos los que lo dejan, de una manera u otra lo echan de menos, por que no importan las interminables noches de trabajo para cumplir con una fecha de entrega, esos briefings encriptados de algunos clientes, los doscientos mails de cambios enviados por el cliente para un banner que debería haberse solucionado en un par de horas, las interminables reuniones de estrategia, los compañeros/jefes ineptos (de éstos hay en todos los sectores, soy consciente)... Todo eso no importa, por que la verdad amigos es que en el fondo nos encanta la publicidad.

¿Y qué es lo que hace que merezca la pena pasar por semejante calvario? Como he dicho antes es difícil explicar con palabras, de hecho son muy pocos los momentos que hacen que merezca la pena, quizá eso es lo que los hace tan preciosos, pero cuando se lanza una campaña en la que has participado y de la que te sientes orgulloso/a, y escuchas a gente hablando de ella, compartiéndola en facebook, twitter etc, cuando (y esto es algo que prácticamente nunca ocurre) el cliente te da las gracias por un trabajo bien hecho, en ése momento todo lo que ha ocurrido durante el proceso pasa a convertirse en una anécdota más, una nueva aventura que contar a tus amigos/compañeros mientras compartís una caña (o diez...)

En fin, por la parte que me toca, de momento no me he rendido, y aunque tenga que hacer otras cosas por el camino, sé que volveré a la agencia, por que yo amigos, soy un ejemplo andante de Síndrome de Estocolmo publicitario...